Hecho climático: Oscilación en la precipitación Mexicana
En Síntesis: En los últimos siglos, periodos relativamente secos en el norte de México han coincidido con periodos relativamente húmedos en el sur de México y viceversa.
México cuenta con grandes contrastes climáticos. El noroeste del desierto de Sonora recibe en promedio menos de cuatro pulgadas de lluvia cada año, mientras que en algunos lugares húmedos y tropicales del sur de México pueden acumularse cerca de los diez pies de lluvia. Esta diferencia del norte y el sur en la precipitación total, refleja una diferencia en la presencia de la sequía. En los años 1940, 1970 y mediados de 1980 en la parte central y sur de México se experimentaron relativos periodos de sequía, mientras que en el norte de México estos mismos periodos fueron relativamente húmedos. El análisis de los anillos anuales de árboles, permite a los científicos reconstruir los niveles de precipitación en tiempos donde los registros son escasos hace siglos, ya que generalmente los árboles crecen más cuando tienen más agua disponible. Este análisis muestra el mismo patrón visto en registros modernos: la prolongada sequía en el norte de México durante el siglo 16 fue acompañada por condiciones húmedas en el sur, y mientras que en el sur de México se estaba pasando por una sequía en la década de 1630 el norte en cambio estaba particularmente húmedo. Este “sube y baja” con orientación norte-sur se puede explicar por variaciones en el la corriente de chorro en capas bajas del Caribe (CLLJ por sus siglas en Inglés), que lleva la humedad del Mar Caribe y del Golfo de México hacia el interior continental de América del Norte durante el verano, cuando la mayor parte de México recibe por lo menos el 60 por ciento de su precipitación anual.
Cuando la corriente en choros es más fuerte mayor humedad se despliega al norte de México, y cuando en cambio es más débil menos humedad se despliega al norte y más lluvia cae sobre el sur de México. La fuerza de la CLLJ para un año determinado se ve influida por los movimientos a largo plazo de calor en todo el Atlántico y el Pacífico. Por ejemplo, al igual que el occidente de Estados Unidos, el norte de México tiende a ser más seco cuando el norte del Océano Atlántico está más cálido de lo normal.
Fuente: Méndez, M and Magaña, V. “Regional Aspects of Prolonged Meteorological Droughts over Mexico and Central America.” Journal of Climate 23 (2010): 1175-1188.

